La Historia de la Ribera del Duero ha ido paralela a la unión de la viña y el vino, al fruto de unas cepas que marcan su paisaje, la personalidad de sus gentes y su cultura.
Es necesario remontarse nada menos que 2.500 años para encontrar la primera referencia vinícola de la zona: en el yacimiento vacceo de Pintia, en el término de Padilla de Duero, pedanía de Peñafiel, se identificó la presencia de residuos de vino, que confirma que ya entonces se conocía y se consumía, al menos en cantidades suficientemente significativas.
La puesta en marcha de nuevas prácticas de cultivo, la introducción de las más modernas tecnologías para la elaboración del vino y los rigurosos procesos de control aplicados desde el Consejo Regulador han hecho de la Ribera del Duero un sinónimo de calidad y unos de las grandes vinos por su calidad a nivel mundial.













